Cuando crees que encontraste el amor de tu vida, la vida te da un revolcón que te hace ver que no estas destinado a ser feliz, no al menos ahora.
Cuando ella lo miro inmediatamente supo que seria su esposo, ella misma se dijo “él va a ser mi esposo”, Cecí aun tenia 14 años y Odilon tenia 18, aun si ya la vislumbraba como la persona con la cual pasaría el resto de su vida.
Vivian en pueblos contiguos y se conocían por las fiestas patronales que hace cada pueblo, ella realmente no lo conocía, solo de vista; como la hermana mayor siempre le tocaba cuidar a sus hermanos, andaba de aquí para allá con sus hermanos de la mano y en brazos.
Tiempo después Odilon se caso con una muchacha de su pueblo, ella vestía de blanco y el de traje, se veían felices, a Cecí se le rompió el corazón y miraba la boda mientras ella sabia que el ya no podría ser para ella (porque el destino e permite conocer al amor de tu vida y luego hacerte la maldad de perderlo).
Después de unos meses la esposa de Odilon se embarazo, y 9 meses después estuvo en labor de parto; maldito destino que cuando uno cree ser feliz nos arrebata la felicidad. Hubo complicaciones en el parto, muere el niño y la esposa de Odilon; No hay peor día en la vida que el día que pierdes a tu esposa y a tu primer hijo.
Cecí como buena chica de pueblo, una de sus ilusiones era venir al DF a probar suerte, trabajar y mandar dinero a su familia apara ayudar pero aun estaba chica.
Un par de años después, Cecí al fin pudo venir al DF, se vino con una prima, iba a trabajar como sirvienta (como generalmente hacen las chicas de pueblo) en la casa de una señora en el centro de la ciudad, como toda chica de pueblo impresionada con la voracidad de la capital, pero contenta de estar aquí, la mayor parte del dinero que ganaba lo mandaba a su pueblo, a ella no le importaba era mas la felicidad de estar en la capital.
Al cabo de seis meses de estar aquí Odilon y ella se encuentran, ella ya no es una niña de 14 años, ahora es mas mujer, y llama la atención de Odilon que sé había recuperado de la perdida de su esposa y su hijo; empiezan a salir y al fin ella ve una luz de esperanza en su vida (el amor de su vida esta con ella).
6 meses después de andar se juntan y tiene a su primer hijo, una niña a la que llaman Marisela, dos años después nace Juan Carlos, dos años después nace Reyna y finalmente 9 años después de vivir juntos nace Carmen la ultima de la familia.
Durante todos los años juntos hubo infidelidades, peleas pero siempre estaban juntos por amor, o porque el destino es tan grande que no permite que dos almas gemelas se separen a pesar de los obstáculos o idioteces que hagamos.
Sin embargo un día ella se entera que el amor de su vida anda con su mejor amiga, hubo una gran pelea, ella herida del corazón intenta suicidarse, sus hijos la detienen, se separan, los hijos se quedan con Cecí y el se va de la casa; cada fin de semana ve a sus hijos, ella ya no le habla, solo lo necesario para los gastos de la casa y los hijos.
Pero el destino es más grande que las decisiones de los hombres, el se da cuenta de lo que pierde y hace lo imposible por regresar (ella queriéndolo como siempre lo había querido se alegra de que regrese y viven una vez más juntos, como siempre el destino había querido que así fuera).
Una madrugada una vecina toca a la puerta, había recibido una llamada de la delegación, que Odilon estaba en la cárcel, Cecí se asusto, tomaron el cochecito que Odilon había comprado meses antes y se fueron a la delegación.
Al llegar ahí pregunta por Odilon, el MP le dice a uno de sus ayudantes “vienen por Odilon”, la conducen a la parte de atrás de la delegación, cuando ve el letrero de morgue sabe lo inevitable.
El karma había cumplido la penitencia y lo había declarado culpable en manos del esposo de la ex-mejor amiga de Cecí..
Aun mi madre Ceci lo extraña, y yo tambien.
Idiota destino e idiota infidelidad.
PD. Este fin no olviden a visitar a sus muertos, ellos se alegraran de verlos.... o al menos me gusta pensar que así es. Yo iré a visitar a mi padre (QEPD)
Memorias de una Roomie.
Hace 1 semana
que lectura viejo, desde Tijuana un abrazo...
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