Eva es una chica de 25 años, bonita, pelo rizado, sonrisa pizpireta y ojos transparentes; como toda chica busca el amor y cree haberlo encontrado en ese tipo que la trataba como princesa.
Sin embargo todo cuento de hadas tiene príncipes y sapos, y aunque a veces los sapos se convierten en príncipes es más común que los príncipes se conviertan en renacuajos, porque es bien sabido que los príncipes son creados por ellas, ellas ponen los estándares y solo buscan a quien se ajusten, aunque solo sea un sapo vestido de príncipe, o un príncipe vestido de sapo.
Al principio la trataba bien, le invitaba a salir, la hacía sentir especial, esa sensación que las mujeres buscan y que los hombres usamos para atraer a una mujer, aunque después se nos olvide esa parte al tenerla ya de nuestro lado.
El amor como un proceso químico tiene una ignición, ebullición y evaporización, y el amor se estaba evaporando y es cuando las cosas que te atraían de él o de ella ahora te molestan y buscan cualquier pretexto para pelear; si pasa una mosca uno defiende a la mosca y la otra la insulta, así de idiota es el final del amor.
Eva está enamorada de ese renacuajo o al menos eso cree ella, y en nombre de ese amor hace lo necesario para retenerlo.
Cuándo hay una pelea ella lo busca para arreglar la situación, el que se sabe con el manejo de la situación solo espera a que ella vuelva a pedirle perdón aunque no sea su culpa, al final cuando tienes el control de la relación, manejas a la otra persona a tu gusto.
Ella llora por eso y sin embargo lo sigue buscando, a pesar de tener un par de pretendientes que la harían feliz, pero es regla básica que no quieres a quien te quiere y quieres a quien no te quiere.
La corrige cuando hace algo mal (como si el renacuajo no tuviera errores), y la reprende verbalmente diciéndole que no sirve para nada. Y ella sigue ahí...
En una ocasión él le digo que por eso la gente la abandonaba, que su relación era basura, que ella le hacía daño y que no servia su relación. Y después de toda estas agresiones verbales, ella sigue ahí por amor, por pendeja, es sadomasoquista (guacala que rico), miedo a estar sola, por falta de confianza, falta de amor a si misma; solo ella lo sabe (aunque casi siempre ni ellas mismas lo saben ).
Solo sé que el amor es idiota y nos hace cometer estupideces, como dices amar a alguien si no te quieres ni a ti mismo, el amor no es sufrir, el amor es gozar, reír, llorar de alegría, nunca de miedo o tristeza y como poder ayudar a alguien que no quiere nuestra ayuda.
Al final Eva buscara su propia solución, lo tocara sufrir en el amor antes de saber lo que vale, antes de saber cómo quererse a sí misma, es parte de la vida, es parte de entrar a esa idiotez llamada amor; solo recordar que el dolor es inevitable, el sufrir es opcional.
Al final todos los príncipes somos renacuajos. Y las princesas toman la forma del verdadero amor: como renacuajos, princesas, ogras, cabronas o victimas… tu qué clase de princesa quieres ser y qué clase de príncipe quieres ver.
Idiotas príncipes, idiotas princesas, idiotas sapos, idiotas renacuajos, idiota amor propio, idiota miedo a estar solos, idiotas cuentos de hadas.
Memorias de una Roomie.
Hace 1 semana
Creo que me has descrito a mí. :-(
ResponderSuprimirMuy buen post..!
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